Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content

Todos podemos ser un bello árbol de Navidad

Por Juymar García

La Navidad nos reconcilia con nuestros verdaderos sentimientos, eso sin duda es una de las magias que trae estas fechas, muchos conectamos con los recuerdos, otros con la nostalgia pero hay otros que vibran alto y se mantienen en la alegría, por estos últimos ¡gracias! porque son las personas bálsamo que necesitamos para poder superar los duros momentos que se han tatuado en nuestros corazones los dos últimos años.

Es inevitable hablar de la Pandemia por Covid-19, porque no existe una sola familia de la humanidad que haya sido tocada, muchos han logrado superar la ruleta rusa, otras hemos perdido seres queridos y por y para ellos debemos seguir adelante, trayendo hasta nuestras mentes los buenos momentos y recuerdos que nos dejaron.

Amor al prójimo

Lo primero que he aprendido en esta pandemia es que debemos abrir el corazón, enfrentar tanto los temores como los dolores como verdaderos guerreros, pero eso es una tarea titánica si no podemos besar, abrazar, amar, juntarnos, reunirnos, estrechar una mano amiga y sobre todo hablar.

Sin embargo, gracias a los adelantos que a pasos agigantados nos regaló la tecnología en estos casi dos años de confinamiento, voluntario para algunos y más relajado para otros, nos ha brindado la oportunidad de crear nuevas conexiones, conocer a personas que jamás pensamos llegarían a nuestras vidas.

Las redes sociales han marcado el cambio

Para muchos las redes sociales han significado someterse a un nuevo orden mundial, se han alienado en buscar a diario como una materia obligada las noticias de la enfermedad que tantas vidas ha cobrado, seres que lejos de ayudar desinforman, y procuran mantener en zozobra a los vulnerables, pero hay otros que sin alejarse de una realidad existente, hacen cosas mejores y es brindar compañía, desarrollan talleres de contención y quizás los últimos que deberían ser los primeros en aportar son como Emilio Aparisi Salinas, a quien conocí vía Twitter Spaces, el señor Emilio tuvo el precioso detalle de regalarnos un escrito la noche del martes 14 de diciembre que no solo me hizo llorar, sino que también me volvió a poner un cable a tierra para reflexionar de la maldad que puede existir, aun en estas circunstancias tan duras para todos.

Katherine Caripá nos regaló un espacio

Hablar de comunicación y emociones en navidad no sería tarea fácil, porque aunque -a pesar de la pandemia- nuestras comunicaciones han logrado que todos estemos cerca aun estando tan lejos, se trataba de convocar a quienes se unieran para compartir en tres aspectos clave nuestras vivencias, nuestros propósitos para el 2022 y qué regalaríamos al grupo que desde hace un año hacemos vida en esa herramienta de la red social Twitter.

Pero con magistral uso de su profesión, mi colega periodista, quien desde Barquisimeto administra cada martes su espacio “Hablemos de Comunicación”, nos regaló la hermosa oportunidad de acercarnos mucho más de cara a reconocer nuevamente, con nostalgia o alegría qué nos dejará el año 2021 de enseñanza y qué queremos quizás cambiar o mejorar el venidero.

Desnudando los dolores y celebrando alegrías

Pues la exposición de cada uno dejó al descubierto que la mayoría ha sufrido pérdidas, no solo económicas o físicas; y otros también han logrado hermosos milagros como encontrar y recuperar relaciones familiares que quizás en otra coyuntura hubiese sido más complejo.

El caso es que Emilio Aparisi, nos dejó una verdadera lección de amor que no pude evitar pedirle para poder compartirla con ustedes vísperas de la navidad, la cual espero disfruten y sientan, que les llegue a su más íntimo ser, y toque los corazones que duros de frustración, maldad y ceguera por tener poder les deja atrás en la necesidad de lograr un elevado estado de conciencia pero por sobre todo, logre el milagro de ponerse alguna vez en el lugar del otro.

Y finalmente coloqué en mi árbol la última estrella. Porque este año en vez de borlas, he decidido colocarle estrellas “Una por cada persona que amo, y así estarán representados muchos conocidos a los que quiero, amigos a los que adoro, familiares que comparten mis penas y alegrías casi a diario.

Este no fue un año fácil, más bien para olvidar, casi todos hemos tenido muchos problemas, de todo tipo… económicos, sociales, laborales... Muchas familias han sufrido en esta pandemia momentos afectivos que nos hemos perdido.

La vida fue pasando con sus colores estridentes, con sus grises bien definidos y también sus noches sin luna. Pero sigue… y en ella estamos nosotros.

Con la necesidad de amor, comprensión o simplemente un poco de cariño, con la necesidad de un gran beso, un abrazo infinito y una boca risueña…o un pequeño beso, una palmada en la espalda y una sonrisa. Todos necesitamos que nos demuestren amor, aun los más fuertes…

Tal vez esos necesitan más, porque ellos se convencen de que no necesitan nada ni a nadie y terminan haciéndonos creer lo mismo, que no nos necesitan y que están bien, cuando la realidad nos dice lo contrario.

Pronto llegará la Nochebuena

Será una noche para recordar, para algunos será una noche de oración, agradecimiento y momento para pedir perdón a quienes creamos que hiciese falta, para millones de seres humanos una noche de fe.

Pero también será una noche llena de sentimientos, añoranza y llena de recuerdos, por culpa de esta pandemia los brindis pasarán de largo.

Y de haber estado rodeados de un montón de gente, en otras circunstancias, hubiéramos podido brindar con la persona que hubiésemos deseado, pero que la precaución vaya por delante…

En miles de familias no habrá un brindis con las personas que han partido en ese trayecto que une la Tierra con el Cielo….

Me niego a no brindar por ellos y por ellas, alzo mi escritura y para todos ellos y ellas va especialmente dedicada mi columna del día hoy, porque no me cabe la menor duda que en algún lugar del Cielo nos estarán oyendo, me estarán escuchando.

Así dice…

Yo quiero en esta navidad, poder armar un árbol dentro de mi corazón y colgar en él, en lugar de esferas regalos y adornos, los nombres de mis más queridos amigos, familia, y gente a quien amo, los que viven lejos y los que viven cerca, los antiguos y los más recientes.

Los que veo todos los días y los que raras veces veo, lo que siempre recuerdo y los que a veces olvido, los de las horas más difíciles, y los de las horas intensamente felices, los que sin querer me hirieron.

Aquellos que conozco profundamente y aquellos que conozco poco, mis amigos humildes y mis amigos importantes.

Los que me enseñaron valiosas aprendizajes; y los que tal vez un poquito aprendieron de mí, quiero que este árbol tenga raíces profundas y fuertes! para que los nombres de mis amigos, familia y seres queridos nunca jamás sean arrancados de mi corazón, ¡y que sus ramas se extiendan hasta el cielo! para colgar otros nombres que venidos de todas partes se junten con los existentes, un árbol de sombra agradable, para que nuestra amistad, amor, confianza y cariño sea un momento de reposo en la lucha diaria de la vida, ¡quiero que el espíritu de la navidad haga de cada deseo la más hermosa flor! ¡De cada lágrima una sonrisa! de cada dolor la más brillante estrella!

Feliz navidad…

Con su permiso, permítanme que especialmente me dirija a los seres humanos que estarán solos, física o espiritualmente en noche buena. A los que una sidra o un pan dulce, no va a modificar la sed y el hambre.

FELIZ NAVIDAD y que nuestro abrazo y cariño vaya por delante….. Sean felices”. Emilio Aparisi Salinas - España, 2021

Feliz jueves para todos y a ser felices.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

LO QUE ES TENDENCIA

Artículos Relacionados